Los gobiernos y órganos regulativos en todo el mundo exigen ahora a las empresas que se responsabilicen por garantizar la seguridad de sus registros confidenciales. No sólo es una buena práctica comercial; lo exige la ley. Esta estricta y nueva mentalidad empresarial significa que se impondrán sanciones muy severas a aquellas organizaciones que no sean rigurosas con la seguridad absoluta de sus documentos confidenciales.
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